El desarrollo de la capacidad de percibir el valor del otro y de la comunidad.

La valoración y respeto de las tradiciones y los símbolos culturales.

El reconocimiento de la familia como lugar privilegiado de relación interpersonal.

El desarrollo del sentido de pertenencia, conciencia de grupo y de trabajo en equipo.

El liderazgo individual y comunitario.

La maduración de la capacidad de participar e intervenir activamente en el propio ambiente.

La educación a la amistad.

La creación de redes con otras instituciones.

Formación al compromiso social, eclesial y político.

El ejercicio a la pluralidad y a la interculturalidad.